“una línea marca el horizonte: fotografía contemporánea del paisaje en chile”: el libro que cuestiona el cómo entendemos el paisaje desde la fotografía

por Felipe Muñoz Tirado - 2022
¿Qué nos dice la fotografía contemporánea chilena sobre nuestra relación con el paisaje que habitamos? ¿De qué manera las imágenes influyen en cómo experimentamos los paisajes que habitamos? Esas son algunas de las preguntas con las que nos encontramos al momento de acercarnos al libro “Una línea marca el horizonte: fotografía contemporánea del paisaje en Chile” autoría de María/Rosario Montero y publicado por Ediciones Metales Pesados este mes.

Como parte de sus estudios doctorales y postdoctorales, María Rosario Montero ha realizado durante años una serie de exhaustivas investigaciones que le han permitido conocer y analizar las diferentes formas que existen de representar el paisaje contemporáneo. Es así como en su nuevo libro, junto al diálogo con diferentes agentes de las artes y la fotografía, pudo reunir y problematizar sobre estas diferentes miradas y perspectivas.

Al respecto de su objetivo y motivación para realizar la investigación la autora y artista comenta: Siempre me ha interesado mucho pensar las relaciones entre práctica y teoría, pensado ambas no como categorías separadas, sino como un continuo de un sentir/pensar territorializado. Por lo mismo, esta investigación trató de comprender cómo desde el hacer fotográfico (la práctica en un sentido expandido) se proponen distintas maneras de desafiar los discursos e imágenes hegemónicas que existen sobre el paisaje en el Chile contemporáneo.

Es en estos términos, que la investigadora ha podido desmitificar y desarticular la fetichización que existe sobre la naturalza como materia de consumo y producitivización “innegablemente son necesarios para supervivencia humana, pero no deberían ser la única manera de relacionarnos con la naturaleza”, manifiesta.

A partir de lo anterior mencionado ¿Cómo ha influido la tradición y el discurso hegemónico en la concepción del imaginario visual en relación con el paisaje?

La tradición y el discurso hegemónico, en el caso de Chile, han históricamente navegado por un mismo canal, buscando un imaginario visual que fomenta una mirada del paisaje como un bien, un espacio/lugar/objeto para ser consumido. Se construye a partir de la mirada de los primeros naturalistas que describen el territorio y sus recursos, en un afán por comprender la potencialidad económica de Chile como nación. Lo que también implica que la primera mirada que impera es la de quien construye un imaginario por comparación con otros territorios. De esta manera se constituyen dos formas de ver y retratar, por un lado, se plasma la industria (en un inicio la salitrera) y su capacidad para “domar” el paisaje y por otro la naturaleza exótica como una otredad para ser contemplada. Esta forma de mirar, que más tarde se posiciona como aquella imagen tradicional y hegemónica, afecta nuestra experiencia en el paisaje, ya que entiende el paisaje como contenedor pasivo y nosotros como espectadores convertidos en un otro que mira fuera de encuadre y que no lo experimenta.  Concepción que en la actual crisis climática y social se hace dramática la necesidad de ser repensada.
¿Cómo se pueden articular estrategias de subversión ante los discursos patriarcales y neo coloniales imperantes?

Creo que una de las estrategias es desdibujar las definiciones estables y la categorización de la vida. En el último capítulo del libro me refiero a la mirada cartesiana que  divide y categoriza aquello que se define como natural o cultural, y cómo estas formas de comprender nuestro entorno son negociaciones culturales.

De alguna manera pensaría que esta es la única forma de imaginar, o sea, la única forma de poder convivir distinto y poder imaginar un futuro.  Entre quienes participan desde sus prácticas existen distintas estrategias para subvertir los discursos coloniales, desde cuestionar la idea de nación, a comprender el paisaje como un agente activo que afecta nuestra experiencia cotidiana.

Algunos/as de los/as creadores/as presentes en el libro, por ejemplo, son Constanza Valderrama, quien se enfoca en la idea de imagen-nación y trabaja sobre la representación del paisaje cuestionando la frase del expresidente Sebastián Piñera sobre “Chile como el oasis de Latinoamérica”. “La artista contrapone imágenes de oasis y la Suiza perfecta que se cae a pedazos”, reflexiona la autora. Por otro lado, encontramos una ilustración del artista Seba Calfuqueo, quien suele trabajar desde la performance y materializarla en videos y fotos. Asimismo, el colectivo Agencia Borde –al cual pertenece Montero–, incluye la labor de la autora junto a Sebastián Melo y Paula Salas.